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viernes, 23 de octubre de 2026

Mujeres, arte y mirada: un encuentro para mirar, compartir y cuestionarnos

¿Cuántas mujeres artistas conocemos? ¿Cuántas de sus obras forman parte de nuestro imaginario, de los libros que hemos estudiado, de los museos que visitamos o de las referencias culturales que compartimos?

Con estas preguntas comenzamos el encuentro «Mujeres, arte y mirada», una propuesta para descubrir el arte creado por mujeres, explorar nuestra propia mirada y compartir aquello que las imágenes despiertan en nosotras.

Nuestra compañera Miren Diez, arteterapeuta y docente. nos acompañó en una propuesta de arteterapia que conectaba dos ámbitos muy presentes en su trayectoria: el arte y la expresión personal, por un lado, y la fotografía y la comunicación visual, por otro.

La idea de este encuentro tiene raíces en su propia formación. Durante sus estudios de Bellas Artes, Miren se acercó a la asignatura Arte y Mujer, impartida por la profesora Adelina Moya. En una época en la que las obras de muchas mujeres artistas apenas aparecían en los libros ni formaban parte de los referentes habituales de la historia del arte, aquella formación le abrió una puerta a un universo que despertó en ella el deseo de seguir investigando y descubriendo a estas creadoras.

Así nacieron las 100 cartas con imágenes de obras de mujeres artistas que usamos en la propuesta, cada una acompañada de un código QR que permitía acceder a más información sobre su autora y su obra (principalmente, enlaces a sus biografías en Wikipedia o sus páginas web).

Las 100 cartas - Foto: Mentxu Ramilo Araujo

Pero la propuesta no consistía en dar una clase de historia del arte ni en memorizar nombres y fechas. Las referencias estaban ahí para quien quisiera profundizar, pero lo importante era acercarnos a las imágenes sin necesidad de saber de arte, dejarnos sorprender por ellas y preguntarnos qué nos provocaban, qué nos llamaba la atención o con qué aspectos de nuestra propia experiencia conectábamos.

Porque una obra puede hablarnos de quien la creó, de su época y de su contexto, pero también puede despertar algo en nosotras que quizá no habíamos mirado de esa manera.

Del arte a nuestra propia experiencia

Tras elegir las cartas que más nos habían llamado la atención, dedicamos unos minutos a una pequeña propuesta creativa. Con papeles y pinturas, pudimos expresar a través de la escritura o el dibujo aquello que las imágenes nos habían sugerido. Una invitación sencilla a detenernos, escucharnos y dar forma a lo que estaba apareciendo en nuestro interior.

Foto de lo que NO hay que hacer: cortar extremidades (Mentxu Ramilo Araujo)
Después compartimos nuestras creaciones y reflexiones. Ese paso de la experiencia individual al encuentro con las demás abrió una conversación profunda y enriquecedora.

Durante siglos, las mujeres han creado, experimentado y buscado formas de expresar aquello que veían, sentían y vivían. Sin embargo, muchas han quedado fuera de los relatos más conocidos de la historia del arte (María Gimeno se ha encargado de hacerles su hueco :-). Acercarnos a sus obras nos permitió abrir preguntas sobre la visibilidad, los referentes que hemos recibido y quién decide qué merece formar parte de nuestra memoria colectiva.

La conversación fue tomando vida propia y nos llevó mucho más allá del arte. Compartimos reflexiones sobre nuestra posición como mujeres en la sociedad, nuestra manera de vernos y las formas en que, a veces sin darnos cuenta, nos adaptamos a lo que nos rodea.

Entre las historias que surgieron, recordamos la del elefante que permanece atado a una pequeña cadena desde que es una cría. Cuando crece, tiene fuerza suficiente para liberarse, pero ha aprendido que no puede hacerlo y ni siquiera lo intenta. Una imagen que nos invitó a pensar en los límites que interiorizamos (creencias limitantes) y que seguimos aceptando incluso cuando las circunstancias han cambiado.

También apareció la conocida historia de la rana en el agua que se calienta poco a poco. Al adaptarse gradualmente a la temperatura, deja de percibir el peligro hasta que es demasiado tarde para escapar. Esta metáfora abrió una reflexión sobre cómo nos acostumbramos a determinadas situaciones, cómo podemos llegar a renunciar a cosas importantes para encajar y cuánto influye el entorno en aquello que consideramos normal.

La conversación nos llevó incluso a preguntarnos si conocemos suficientemente lo que nos rodea para reconocer esas situaciones a tiempo. ¿Qué vemos? ¿A qué nos hemos acostumbrado? ¿Qué estamos dejando de lado para adaptarnos?

También hubo espacio para hablar de la honestidad, de nuestra propia verdad y de la importancia de escuchar lo que realmente sentimos y necesitamos.

Cada aportación sumó una perspectiva diferente. No buscábamos llegar a una única conclusión, sino escucharnos, compartir experiencias y abrir nuevas preguntas. Y, en ese intercambio, las miradas de todas fueron valiosas y enriquecedoras.

De la mirada interior a la fotografía móvil

Después de la conversación, compartimos un pequeño almuerzo y continuamos la mañana con una formación práctica de fotografía móvil, también de la mano de Miren. Descubrimos 21 consejos sencillos para aprovechar mejor la cámara del teléfono, prestando atención a cuestiones como el encuadre, la composición y la luz.

La fotografía nos ofreció otra forma de explorar la mirada: observar los detalles, elegir qué queremos mostrar y descubrir nuevas posibilidades creativas con una herramienta que todas llevamos con nosotras.

El tiempo se nos pasó volando. Nos quedamos con ganas de experimentar con las imágenes y llevar todo lo compartido a una propuesta fotográfica propia. Esa parte práctica quedó pendiente, con la posibilidad de retomarla en otro encuentro.

Nos despedimos agradecidas por el espacio, por la confianza y por la oportunidad de compartir una mañana en la que el arte fue mucho más que una colección de imágenes: fue una puerta para conversar, cuestionarnos, reconocernos y aprender unas de otras.

Gracias a todas por la escucha, la generosidad, las experiencias compartidas y las distintas miradas que hicieron posible este encuentro.

Miren Díez 

KONALAS Arteterapia

Biblioteca de la Emakumeen Gela. ¡Gracias a las mujeres que son faros y guías en nuestro camino!